Este domingo 10 de agosto, la comunidad parroquial celebró el Día de San Lorenzo, patrono de los diáconos, ocasión en la que se brindó un especial saludo y reconocimiento a quienes desempeñan este servicio: el diácono permanente Alberto Zamorano y el candidato a diácono Felipe Sanhueza.
Durante la misa, se agradeció su entrega generosa y constante, su cercanía con la comunidad y su compromiso con el anuncio del Evangelio, ya que el diaconado es un ministerio que nos recuerda que la Iglesia está llamada siempre a servir”.
¿Quién fue San Lorenzo?
San Lorenzo vivió en el siglo III después de Cristo. Nacido en España en una época en la que los cristianos eran perseguidos, se convirtió en diácono de la Iglesia de Roma. Su vida estuvo marcada, antes de su martirio, por un generoso servicio a los más necesitados: administraba bienes y ofrendas para atender las necesidades de los pobres.
Lorenzo sufrió el martirio cuatro días después de la muerte del Papa Sixto II. Era el 10 de agosto y fue quemado en una parrilla. La noche de San Lorenzo se asocia tradicionalmente al fenómeno de las estrellas fugaces. Se consideran evocadoras de las brasas sobre las que fue martirizado el santo.
La importancia en la vida parroquial
En la Iglesia Católica, los diáconos tienen la misión de servir, principalmente, en tres ámbitos: la liturgia, la Palabra y la caridad.
En la liturgia: colaboran en la celebración de la Eucaristía, proclaman el Evangelio, pueden bautizar y asistir matrimonios.
En la Palabra: anuncian el Evangelio y predican.
En la caridad: promueven y coordinan acciones de servicio hacia los más necesitados.
Su presencia en la parroquia es un signo concreto de la Iglesia servidora, cercana y atenta a las necesidades de todos.
